domingo, 18 de abril de 2010

Mordiscos de independencia

Paulina duerme plácida en su cuna. Pareciera no saber que aquel nido de tela no es mi útero, que no somos una, y que los sonidos que escucha no son los de mis órganos.
Yo que lo se, permanezco inmóvil a su lado. Esperando que me necesite.

Jorge pinta flores en el marco de una puerta con las crayolas de tiza que me regaló hace algunos años. Comencé a hacerlo subida a una escalera pero Paulina empezó a llorar y le encomendé la tarea.

El llanto de Paulina me desgarra. Es indescriptible. Me siento un deshecho. No puedo sino correr en su auxilio. No puedo dejar que otro intente calmarla. Necesito hacerlo yo. Necesito que me necesite.

No hay comentarios:

Publicar un comentario